Evitar despertar a tus padres para que no descubran que has llegado tarde a casa suponen abrir la puerta sin hacer ruido y desplazarte por la oscuridad evitando tropezarte con un mueble hasta llegar a tu dormitorio. Además, esos movimientos, en un contexto conocido como tu casa y sin luz, requieren dos capacidades básicas del cerebro: la orientación y el recuerdo de dónde se sitúa cada objeto. La estructura cerebral que subyace en esta memoria espacial es el hipocampo.

Investigadores del departamento de Psicología la Universidad de Almería hayan aplicado la realidad virtual para evaluar cómo funciona el hipocampo y su red de neuronas

Investigadores del departamento de Psicología la Universidad de Almería hayan aplicado la realidad virtual para evaluar cómo funciona el hipocampo y su red de neuronas

La orientación, una función que utilizamos cada día, resulta una de las capacidades que comienza a perderse antes en enfermedades como el Alzheimer y que también se ve mermada en otras como la epilepsia. Sin embargo, a pesar de ser tan determinante no está tan estudiada como otros tipos de memoria.

De ahí que investigadores del departamento de Psicología la Universidad de Almería hayan aplicado la realidad virtual para evaluar cómo funciona el hipocampo y su red de neuronas, estructuras que participan en la orientación espacial. “Los americanos utilizan la realidad virtual en experimentos con los veteranos de guerra, en los que recrean la experiencia en el campo de batalla para tratar el estrés post-traumático”, explica el José Manuel Cimadevilla, investigador responsable del estudio en el que están aplicando juegos virtuales con pacientes con epilepsia

Para ello, utilizan un simulador en el que el usuario debe desplazarse por una habitación virtual con el objetivo de recoger diamantes distribuidos por la estancia, pero evitando una zona que no está explícitamente delimitada y que deben intuir. “El jugador se da cuenta de que al pasar por cierta zona pierde puntos. Con lo que detecta el área prohibida y debe acotarla por pistas del entorno como los objetos que la rodean”, detalla.

La idea es que usuario cree un mapa mental del espacio donde está la zona prohibida. Como no existen marcas en el suelo, precisa acotarla en su mente, estableciendo referencias en objetos cercanos como una ventana, un perchero o una estantería.

Los investigadores utilizan un simulador en el que el usuario debe desplazarse por una habitación virtual con el objetivo de recoger diamantes distribuidos por la estancia

Los investigadores utilizan un simulador en el que el usuario debe desplazarse por una habitación virtual con el objetivo de recoger diamantes distribuidos por la estancia

 

Esta tarea permite conocer cómo funcionan distintas estructuras cerebrales asociadas a la orientación espacial. En concreto, en los pacientes epilépticos, los expertos han detectado mediante estos juegos que la orientación espacial está alterada en distinta medida en aquellos pacientes que presentan una actividad neural anómala en el hipocampo o cortezas adyacentes.

¿Cómo se orientan los hombres y las mujeres?

La orientación es una función que depende de factores como el sexo, la edad u otras variables como la forma física de cada persona. En el caso del sexo, la creencia de que los hombres se orientan mejor que las mujeres tiene una base científica, que los investigadores de la Universidad de Almería han demostrado.

Las diferencias guardan relación con las hormonas que participan en el desarrollo del cerebro y que lo convierten en masculino o femenino. Ambos se diferencian en redes de las que depende la memoria y la orientación. “El circuito cerebral da lugar a que la orientación de mamíferos machos y hembras sea distinta. El varón tiene mejor orientación espacial”, asevera Cimadevilla.

Así se ha puesto de manifiesto en sus estudios para evaluar la efectividad de las pruebas neruopsicológicas desarrolladas. Por ejemplo, analizaron cómo pasaban los distintos niveles de dificultad hombres y mujeres y concluyeron que aunque todos aprenden la tarea, no todos se hacen con el funcionamiento del juego con la misma destreza, ya que las mujeres tardan más y resultan menos precisas que sus compañeros.

Estos resultados coinciden con estudios previos en los que se han analizado otras tareas virtuales relacionadas con la orientación. Una capacidad que evoluciona de manera distinta según el sexo desde la infancia. Según Cimadevilla, hasta los 4 años no existen diferencias significativas en la orientación de niños y niñas. Sin embargo, entre los 6 y 8 años ellos se orientan mejor. A los 10 años se igualan y luego comienzan a entrar en juego de nuevo las hormonas de la adolescencia que activan circuitos cerebrales distintos, lo que evidencia las diferencias en la orientación en la edad adulta.

¿Qué ocurre en la madurez? Los investigadores de la Universidad de Almería están ahora estudiando la orientación en mayores, ya que el hipocampo se resiente con la edad. De esta forma, están desarrollando una evaluación de cómo evoluciona la memoria espacial en hombres y mujeres de entre 40 y 75 años.

Otra de las líneas de investigación persigue comprobar cómo afecta la práctica deportiva a la memoria espacial. Para ello, están comparando a voluntarios de entre 50 y 70 años que hacen deporte con otros que no practican. Los primeros resultados parecen apuntar que el deporte favorece el riego sanguíneo del cerebro.“Hasta el momento, esto se había demostrado en ratas, pero nuestros simuladores virtuales coinciden con estudios previos en que la memoria espacial mejora con la práctica deportiva”, apostilla.

Otro estudio que refuerza la consabida máxima mens sana in corpore sano, también para orientarnos, no sólo sorteando los muebles de casa cuando llegamos tarde, también en muchas tareas rutinarias. Saber de dónde venimos y a dónde vamos no sólo es una pregunta filosófica, es una decisión continua que el hipocampo realiza de forma automática cada día.