“Precaución, cuidado, ahí…” La atención es una capacidad que nos permite estar alerta, orientarnos y tomar decisiones. Sin embargo, en el caso de las personas sordas ¿el hecho de no oír incide en sus capacidades atencionales? Quizás pueda parecer que una pérdida implica una ganancia en otro sentido, es decir, que al carecer de audición se potencian las habilidades visuales o, por el contrario, que la privación de sonido conlleva una pérdida de capacidades de visión. Cada una de estas dos hipótesis contrapuestas tienen algo de razón y así lo han demostrado investigadores de la Universidad de Almería mediante la denominada Teoría de las Redes Atencionales.

Los investigadores presentaron a los niños diferentes pruebas de ordenador para evaluar las tres redes atencionales/ Imagen: Historias de Luz

Los investigadores presentaron a los niños diferentes pruebas de ordenador para evaluar las tres redes atencionales/ Imagen: Historias de Luz

Los expertos pasaron de la teoría a la práctica mediante un experimento donde analizaron niños sordos de 6 a 12 años. “Existen bastantes estudios sobre las capacidades atencionales de chavales oyentes. Nosotros queríamos estudiarlo en sordos”, explica la investigadora de la Universidad de Almería María Teresa Daza, responsable del estudio ‘Development of attention networks in deaf children: Support for the integrative hipótesis’ publicado en la revista Research in Developmental Disabilities.

Interesada desde hace años por el desarrollo cognitivo infantil, la profesora Daza ha encontrado en el estudio de los problemas relacionados con los niños sordos el campo donde poner en práctica sus conocimientos. Comienza detallando las singularidades de los chicos con los que trabaja. “La población de niños sordos es heterogénea, desde los que padecen una pérdida auditiva leve a otros en las que es profunda. Además cuentan con distintas modalidades de comunicación: mediante lengua oral o de signos”, especifica.

En sus pruebas, además de separarlos por grupos de edad, los investigadores también estudiaron como influyen las posibilidades de estimulación auditiva de estos niños en el desarrollo de la atención visual. Estas dependen principalmente del modo de comunicación que utilizan preferentemente y de la utilización o no de implante coclear, es decir, un dispositivo que transforma las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. “Los chavales que se comunican con lengua oral y poseen implante coclear tiene más posibilidades de estimulación auditiva, frente a los que usan la lengua de signos y carecen de implante”, matiza.

Atención: tres redes en una

Teniendo en cuenta estas diferencias, los científicos sometieron a los niños a diversas pruebas donde evaluaban sus capacidades atencionales. Los expertos concluyeron que no se puede generalizar diciendo que la atención es “deficiente” o “mejora” en niños sordos. “Consideramos la atención como la coordinación de diferentes redes, no como una entidad unitaria”, detalla.

Para los expertos el sistema atencional se compone de, al menos, tres redes: la de Orientación, la de Alerta y la de Control Ejecutivo. Cada una de ellas se encarga de funciones distintas y, a su vez, estarían asociadas a áreas cerebrales diferenciadas.

Las investigadoras Daza (izquierda) y Phillips-Silver (derecha) son las autoras de la publicación científica

Las investigadoras Daza (izquierda) y Phillips-Silver (derecha) son las autoras de la publicación científica

Así, una de las funciones fundamentales de la Red de Orientación consiste en la orientación de la atención visual hacia un lugar en el espacio donde aparece un estímulo o información potencialmente importante, porque posee propiedades únicas, porque es novedoso, o porque aparece de manera abrupta en nuestra escena visual. Esta red es de gran importancia en muchas de las actividades de nuestra vida cotidiana, ya que nos ayuda en la búsqueda de estímulos potencialmente relevantes en nuestro entorno. “Nuestros experimentos demostraron que la privación auditiva puede mejorar dos operaciones elementales de la orientación de la atención visuo-espacial en niños sordos: el movimiento y el enganche”, sostiene.

Por su parte, la Red de Alerta se encarga de mantener el estado preparatorio necesario para que podamos detectar de forma rápida estímulos esperados, por ejemplo es la que nos permite esquivar un objeto que nos lanzan. “En este caso, la privación auditiva puede afectar el desarrollo de la red de alerta. Cuando comparamos el funcionamiento de esta red, los niños que tienen más posibilidad de estimulación auditiva superan las pruebas con más facilidad, es decir, tienen esta capacidad menos afectada”, sostiene y añade que quizás se deba a que el desarrollo de las estructuras cerebrales relacionadas con este tipo de atención, localizadas en el hemisferio derecho, puedan verse afectadas por la privación auditiva.

La tercera red que compone la atención es la de Control ejecutivo, la encargada de ejercer el control voluntario en situaciones más complejas, como por ejemplo, aquellas que requieren algún tipo de planificación, cuando tenemos que desarrollar de estrategias, para la resolución de conflictos o situaciones que precisan dar una respuesta novedosa. En este caso, la privación auditiva no parece producir ni una mejora ni déficit en el desarrollo de estas funciones atencionales.

Ensayos con pruebas de ordenador

Para llegar a estos resultados los investigadores presentaron a los niños diferentes pruebas de ordenador para evaluar las tres redes atencionales. “Por ejemplo, les presentábamos un test donde aparece en el centro de la pantalla una fila de cinco peces de color amarillo. Están dibujados de forma que la boca está orientada a la derecha o la izquierda, dando la sensación de que nadan hacia una y otra dirección. La tarea del niño consiste únicamente en indicar (con los botones del ratón del ordenador), hacia qué dirección va nadando el pez que aparece en el centro de la fila. En algunas pruebas, todos nadan hacia la misma dirección, pero en otras ocasiones no, y además, pueden estar precedidos por una serie de señales atencionales, que permiten alertar u orientar la atención visual del niño”, explica.

Los expertos miden el tiempo de reacción y los errores en las distinas pruebas / Imagen: Historias de Luz

Los expertos miden el tiempo de reacción y los errores en las distinas pruebas / Imagen: Historias de Luz

Mientras se encuentran inmersos en un sencillo juego de peces, el ordenador registra el tiempo de respuesta, así como la cantidad de respuestas válidas. “Con la medida del tiempo de reacción y los errores en las distinas condiciones experimentales de la prueba, obtenemos puntuaciones sobre el funcionamiento de las tres redes atencionales”, describe.

Por otra parte, para caracterizar el desarrollo de las operaciones básicas de orientación aplicaron una versión infantil del paradigma de costes y beneficios. Para ello, diseñaron una tarea de ordenador específica adaptada para niños sordos, en la que pedían a los participantes que detectaran un estímulo diana: un tesoro dentro de un cofre. Este trofeo podía aparecer dentro de alguno de los dos cofres que acompañaban a un pirata que aparecía en el centro de la pantalla (uno a la derecha y otro a la izquierda). A continuación, en algunos ensayos una señal atencional (una breve iluminación de los bordes de uno o ambos cofres), podía indicar la localización del tesoro. “Pretendíamos calcular los ‘beneficios’ y los “costes” (en términos de rapidez y precisión en las respuestas), asociados a utilizar señales atencionales válidas (en el caso de que la iluminación se correspondiera con el cofre que contenía el tesoro) y falsas (cuando se iluminaba un cofre que no contenía el tesoro”, explica.

La investigadora concluye que sus estudios persiguen conocer mejor cómo se desarrolla la atención de los niños sordos, sin compararlos con los oyentes. “Me interesa descubrir cómo se desarrollan los mecanismos atencionales en estos chicos, no abundar en las diferencia con los oyentes. Las diferencias son evidentes y sabemos que existen, lo importante es encontrar intervenciones efectivas para mejorar su calidad de vida”, apostilla.

Ciencia para no ahondar en la diferencias, sino encaminada a conocer y comprender los condicionantes de esta discapacidad. Más allá de publicaciones científicas y congresos, la investigación puede conseguir comprender sus dificultades para buscar soluciones que mejoren su día a día.