Un tsunami es una onda de agua oceánica producida, principalmente, por un terremoto submarino que se transmite a gran velocidad. La onda tiene poca altura en mar abierto pero, al acercarse a la costa, se eleva hasta varias decenas de metros, impactando con gran violencia en los acantilados o inundando las costas bajas varios kilómetros tierra a dentro.

Campo de bloques imbricados al pie del Faro de Trafalgar, sacados del fondo marino por grandes olas de tsunamis.

Campo de bloques imbricados al pie del Faro de Trafalgar, sacados del fondo marino por grandes olas de tsunamis.

Todos recordamos el acontecido en el Océano Índico de 2004, que impactó en las costas de Indonesia, Tailandia y Sri Lanka. Éste, junto con el de Japón en 2011, han sido buenas escuelas para aprender cómo se modifica el paisaje costero tras un tsunami, pero… ¿influyen las características geomorfológicas de las zonas afectadas por estos fenómenos? ¿Sufrieron tsunamis estas áreas en épocas pasadas? ¿Se puede establecer algún periodo de recurrencia?

Las lecciones de estos eventos ha sido aplicadas a los posteriores y permiten una aproximación a la identificación de paleotsunamis (es decir, aquellos que ocurrieron en la antigüedad), observando sus características de sedimentos, minerales y geoquímica.

En este caso, el presente ayuda a descifrar el pasado.  Así lo conciben investigadores del Departamento de Geodinámica y Paleontología de la Universidad de Huelva. En su artículo ‘Sedimentological and geomorphological imprints of Holocene tsunamis in southwestern Spain: An approach to establish the recurrence period’ publicado en la revista Geomorphology los expertos resumen la principales pistas sedimentarias y geomorfológicas de los tsunamis del Holoceno en los cuatro principales estuarios del Suroeste español y su implicación en los asentamientos y actividades durante la historia. Asimismo, han estimado los periodos de recurrencia de estos fenómenos de alta energía que sitúan en 700-1000 años de intervalo en la costa Atlántica, teniendo en cuenta la aplicación de nuevos reservorios marinos y datos derivados de modelos tectónicos que han utilizado. Esto implica que los tsunamis se repiten en esta zona aproximadamente cada milenio.

En concreto, los científicos se han centrado en los estuarios de los ríos Guadiana, Tinto-Odiel, Guadalquivir y Guadalete. “Todos estos estuarios han sufrido por igual la invasión de olas de tsunamis a lo largo de la Historia y la Prehistoria, como el conocido Gran Terremoto y Tsunami de Lisboa de 1755. Nuestro estudio ha analizado los cambios de paisaje y de los asentamientos humanos tras el paso de estas grandes olas”, explica el profesor y Catedrático de la Universidad de Huelva Joaquín Rodríguez-Vidal.

Cordón de arenas marinas de un antiguo tsunami en el interior de la Bahía de Cádiz.

Cordón de arenas marinas de un antiguo tsunami en el interior de la Bahía de Cádiz.

Por tanto, cuentan con características comunes, pero el tamaño y la forma de estos estuarios han cambiado mucho a lo largo del tiempo y esas modificaciones han hecho que los efectos hayan sido distintos en cada uno de ellos.

No obstante, según relata el experto, las huellas no resultan fáciles  de detectar ni de descifrar. Es necesario conocer detalladamente la evolución de los estuarios y de las antiguas líneas de costa en los últimos 5000 años, para así entender los cambios que se produjeron. Además, utilizan la datación de conchas marinas y restos vegetales con técnicas del Carbono 14 o radiocarbono. Se trata de estudios isotópicos para seguir la pista del carbono en los sedimentos.

Los isótopos son las distintas versiones de los átomos que permiten a los expertos datar restos orgánicos, ya que la cantidad de carbono 14 se mantiene prácticamente constante en el tiempo y será igual a la que hay en la atmósfera en una determinada época. Así que los científicos comprueban la cantidad de carbono 14 que queda en un fósil y conociendo la que había en ese periodo en la atmósfera conocen su edad.

Archivos geológicos

Tras estas técnicas de análisis, los científicos han demostrado que los estuarios del Suroeste español constituyen auténticos archivos geológicos de los tsunamis de la prehistoria. Los expertos han encontrado un completo rango de sedimentos y huellas geomorfológicas. “Hemos detectado características del paisaje como la erosión de la playa con retroceso de la línea de costa, cordones arenosos y acumulaciones de capas de materiales bioclásticos, es decir, rocas sedimentarias formadas con los fragmentos de conchas trituradas”, detalla.

Extensas capas de conchas marinas depositadas por grandes olas en la Isla de Saltés (interior de la marisma de Huelva).

Extensas capas de conchas marinas depositadas por grandes olas en la Isla de Saltés (interior de la marisma de Huelva).

Los investigadores apuntan que, durante los últimos 4.000 años, se han sucedido dos tsunamis históricos entre el 218 y 209 a.C. y en 1755 d.C. Otros menores pudieron ser cercanos a 20 en los últimos 3.000 años. Estos eventos han revelado fenómenos violentos que han causado la mayoría de estas huellas geomórficas que han observado.

 Incidencia en los asentamientos humanos

Por otra parte, los tsunamis han causado cambios sustanciales en los asentamientos costeros y sus paisajes adyacentes, con la creación de nuevos canales y la reubicación de las actividades pesqueras. “Condicionan claramente el desarrollo geográfico de estas zonas. Además el tsunami de 1755 estuvo acompañado de una alta mortalidad y un importante daño en la población”, subraya.

Cantos marinos transportados por un tsunami de época pre-romana en la ribera de La Algaida (Sanlúcar de Barrameda).

Cantos marinos transportados por un tsunami de época pre-romana en la ribera de La Algaida (Sanlúcar de Barrameda).

Los investigadores indican que la localización de grandes asentamientos humanos no sufre cambios tras el paso de un gran tsunami. Sólo los pequeños asentamientos costeros, como pueblos de pescadores o poblaciones de menos tamaño pueden cambiar de lugar o desaparecer ¿Se mantendrían estos patrones en la antigüedad? Es la próxima línea de investigación de los expertos onubenses: investigar cómo afectaron estos tsunamis a las grandes ciudades costeras de época romana y pre-romana, como por ejemplo las situadas en el estuario del Guadalquivir y en la Bahía de Cádiz.

Por tanto, los fósiles y los sedimentos ofrecen un completo registro de cómo los tsunamis incidieron en la geografía y las sociedades del pasado. Olas que dejaron destrucción, pero también la herencia geológica de su paso.