Sentirse acompañado, saber que la medicación que se toma es la correcta o ponerse en contacto con un familiar. Eso permite a las personas mayores Giraff, un robot que habita con ellos y que supone un experimento europeo para evaluar la utilidad de estas plataformas en los hogares.

En el marco del proyecto europeo del mismo nombre, científicos y sanitarios andaluces trabajan en esta plataforma que comprende un robot, sensores instalados en la casa y un sistema de comunicación entre los distintos recursos para evaluar el estado de los usuarios: personas mayores que viven solas.

La plataforma robótica está equipada con cámara, monitor, micrófono y altavoces

La plataforma robótica está equipada con cámara, monitor, micrófono y altavoces

Los sensores miden parámetros como la presión sanguínea o la temperatura, o detectan por ejemplo si el usuario se sienta en una silla, se cae o se mueve dentro de una habitación. Los datos procedentes de estos sensores son interpretados por un sistema inteligente en términos de actividades, es decir, si la persona se va a la cama, y de salud, además de en términos de bienestar, si está cansada o está descansada. “Estas actividades pueden entonces activar alarmas o recordatorios para el usuario o para sus cuidadores o pueden ser analizados a lo largo del tiempo por un profesional de la salud”, explica Ana Isabel Pérez Luna, que junto con el doctor Carlos Gutiérrez Castañeda son los responsables de evaluación del proyecto en el Servicio Andaluz de Salud.

A esta red de sensores se suma un robot de telepresencia, la Giraff o Girafa, una plataforma móvil equipada con cámara, monitor, micrófono y altavoces que puede ser dirigida para moverse por la casa por alguien conectado a ella mediante internet, por ejemplo, un cuidador. Los encargados del diseño y autonomía de este robot son los expertos del grupo Mapir de la Universidad de Málaga. “Existen pocos proyectos donde los robots se estén probando en casas. En ese entorno hay que detectar y evitar los obstáculos, construir un mapa de la vivienda y calcular la posición dentro del espacio”, explica Javier González, investigador responsable del proyecto.

La novedad de esta plataforma es que puede ser autónoma o teledirigirse según convenga. Esta doble faceta supone una ventaja ya que hay momentos en que el robot actúa solo, por ejemplo para desplazarse del salón a la cocina y otros donde un usuario, un médico o cuidador, lo teledirige si ha detectado comportamientos anómalos para comprobar, en directo, que la persona se encuentra bien.

Los encargados del diseño y autonomía de este robot son los expertos del grupo Mapir de la Universidad de Málaga

Los encargados del diseño y autonomía de este robot son los expertos del grupo Mapir de la Universidad de Málaga

Además, otro de los socios europeos del proyecto se encarga de analizar de forma conjunta los datos que aportan los sensores para detectar comportamientos que no corresponden con la rutina de ese usuario. Por ejemplo, el sistema detecta que la persona se levanta mucho por la noche, analizando los sensores instalados bajo el colchón, en los electrodomésticos o en los interruptores del baño. Así se infieren estados como el cansancio del usuario.

Evaluación continua

Más allá de lo tecnológico, el proyecto conlleva una constante evaluación para averiguar la utilidad del robot para dos colectivos.  Por un lado, los usuarios primarios (las personas mayores) y, por otro, los usuarios secundarios (cuidadores, personal de salud, familiares y amigos que accedan al sistema).

De toda la fase de evaluación se encarga el Servicio Andaluz de Salud. En concreto, el centro de salud de Estepona. Ellos evalúan dos hogares donde está funcionando el robot en la Costa del Sol, dos en Suecia y otros dos en Italia. “Buscamos personas que vivan solas a las que el robot les permite conectarse con su médico o con sus familiares, para detectar a tiempo un deterioro de la salud y estimular el contacto social”, explica la responsable de esta tarea evaluadora, Ana Isabel Pérez Luna y añade: “Los mayores dicen a veces a sus hijos que se encuentran bien, para no preocuparlos, pero GiraffPlus permite cerciorarse de que ese bienestar es real”,  apunta.

Ana Isabel se encarga de preguntar a las personas mayores qué les aporta contar esos peculiares habitantes en casa. Aunque aparentemente pueda parecer que vivir con un robot puede causar rechazo, los usuarios sólo destacan las ventajas. “No perciben que exista una invasión de su intimidad, al contrario, se sienten acompañados y protegidos, porque saben que en cualquier momento, hay alguien a través del monitor de Giraff con el que charlar o al que puede pedir consejo, como un médico”, asegura.

El proyecto conlleva una constante evaluación para averiguar la utilidad del robot

El proyecto conlleva una constante evaluación para averiguar la utilidad del robot

Por otra parte, los mayores no deben poseer ningún conocimiento tecnológico, ya que quienes manejan el robot y los sensores son los usuarios secundarios.  Precisamente, las dificultades que encuentran los mayores al relacionarse con la plataforma supone uno de los parámetros que evalúan desde el centro de Salud de Estepona. Ana Isabel Pérez Luna entrevista de forma periódica a los usuarios para comprobar aspectos como la adaptabilidad al robot, la percepción de su salud… “Son los mismos cuestionarios en los tres países donde están ubicados los robots, porque uno de los objetivos del proyecto es comprobar si existen diferencias entre los mayores de distintas zonas geográficas”, adelanta.

¿Un robot útil?

La parte más tecnológica del proyecto está muy avanzada. “La autonomía de robot, está lista, ya que acomete tareas complejas como estacionarse y recargarse”, especifica el investigador de la Universidad de Málaga, Javier González.

Sin embargo, queda instalar el robot en nuevas viviendas, ya que al final del proyecto estará presente en 15 domicilios, 5 en cada país (España, Suecia e Italia).

En el caso de la evaluación, también están ya obteniendo conclusiones, como esa percepción positiva de los usuarios que no se encuentran privados de intimidad alguna con la presencia del robot. Sin embargo, los expertos quieren conocer si hay modificaciones en la conducta de los mayores por el hecho de tener el prototipo en su casa. “Retiraremos el prototipo y comprobaremos si tiene un efecto negativo: si lo echan de menos”, adelanta Ana Isabel Pérez Luna.

Estas evaluaciones dirigirán el desarrollo futuro del sistema, porque más allá de todas aportaciones tecnológicas, el objetivo final es comprobar la utilidad real para el usuario en su día a día. Los científicos quieren asegurarse de que GiraffPlus  proporciona servicios fáciles y aporta ventajas adicionales a los usuarios. Los mayores tendrán la última palabra.

Más información:

http://www.giraffplus.eu/