Háptica, ciencia del tacto, proviene del griego háptō (tocar, relativo al tacto). Este sentido está más desarrollado en personas con discapacidad visual que, al igual que el resto de mortales, andamos todo el día tocando, más bien acariciando, las pantallas de nuestros teléfonos móviles. Sin embargo, buscar un contacto en la agenda o comprobar las notificaciones de las aplicaciones instaladas no resulta tan fácil para ellos. Por eso, investigadores de la Universidad de Málaga han estudiado la aplicación de la háptica a los smartphones para facilitar la usabilidad de los invidentes de estos dispositivos.

El usuario asocia una función con una vibración que sigue un patrón determinado

El usuario asocia una función con una vibración que sigue un patrón determinado

Para ello, los científicos han implementado los denominados iconos hápticos para que los usuarios puedan identificar las alertas de las aplicaciones y mejorar la exploración de la pantalla sirviéndose del tacto. La diferencia de este sistema con el tradicional se basa en crear un código en el que el usuario asocia una función del teléfono con una vibración que sigue un patrón determinado. Así, estímulos vibrotáctiles se asocian a significados. “Supone una especie de lenguaje vibratorio donde, por ejemplo, se asocia un sonido que emula un zumbido de abeja a una alerta de whatsapp”, explica Pedro Galdón, uno de los responsables de este estudio que aúna tacto y tecnología.

Para comprobar la utilidad del nuevo sistema, los investigadores acometieron pruebas donde personas invidentes de la Fundación ONCE y otras sin ninguna discapacidad usaban los iconos hápticos. “Comparamos el rendimiento y la satisfacción de los usuarios con diferentes capacidades visuales. Observamos una mayor tasa de reconocimiento y experiencia para las personas con discapacidad visual que para los usuarios sin discapacidad”, expone.

Pantalla de la etapa de Aprendizaje de la aplicación HAPP

Pantalla de la etapa de Aprendizaje de la aplicación HAPP

Por tanto, las personas con discapacidad recuerdan y reconocen mejor los iconos hápticos que los usuarios sin discapacidad. Ante los resultados positivos y considerando la utilidad que podía reportar a este colectivo, Galdón y su equipo han desarrollado dos aplicaciones para mejorar la experiencia de los usuarios de teléfonos inteligentes con la ayuda de estos iconos que mezclan vibración y tacto.

Por un lado, la aplicación HAPP pretende que se identifiquen las alarmas procedentes de las distintas aplicaciones instaladas en el móvil diferenciadas a través de vibraciones que siguen un patrón, un ritmo, que permite distinguirlas y memorizarlas.  Por su parte, la aplicación EXT persigue localizar de una forma más ágil los iconos distribuidos en la pantalla del teléfono.

Ambas aplicaciones se han probado con personas con discapacidad visual y sin ella, desde las etapas de diseño, para mejorar la usabilidad. Ésta es precisamente una de las novedades frente a otras aplicaciones que son testadas por usuarios a los que se les vendan los ojos, por ejemplo. “Los invidentes trabajan con una mayor sensibilidad e implicación porque las aplicaciones van destinadas a mejorar su rutina”, reconoce Galdón.

Gamificación

Además de las ventajas que pueden aportar en su día a día las aplicaciones, los usuarios que participaron en los experimentos tuvieron un aliciente más: la gamificación, es decir, el uso de elementos propios de juegos en contextos no lúdicos. Esta incorporación consiguió que el proceso para aprender cómo funcionaba la aplicación se hiciera tan ameno que casi “enganchase”, en palabras del investigador. “Queríamos transmitir la idea de que no sólo era experimento, sino que además jugaran y se divirtieran”, reconoce.

La utilidad que reporta a los invidentes y quizás ese afán por hacer atractiva incluso la etapa de desarrollo han llevado a unos resultados que los científicos califican de prometedores. De ahí que estén valorando la posibilidad de desarrollar otra aplicación que trabaje con texturas. En este caso, los iconos simulan distintas rugosidades, que emulan el terciopelo o el granito, por ejemplo, para permitir al usuario reconocer en cuál de los escritorios se encuentra en cada momento, mejorando la navegación.

Todas las aplicaciones se encuentran aún en fase de demostración, pero ya han dejado patente las ventajas que este tipo de iconos pueden reportar a un dispositivo tan común en nuestras vidas y que facilita el día a día de aquellos que, aunque tengan mermada una capacidad, la vista, maximizan otra, la del tacto. Así la tecnología se alía con los sentidos volviéndose táctil y sonora para transmitir significados y mejorar el día a día de los invidentes.

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